A lo largo de mi trayectoria como practicante y maestra de Reiki, he tenido el privilegio de acompañar a numerosas mujeres en una de las etapas más importantes y transformadoras de sus vidas: el deseo de ser madres, el embarazo y la llegada de un hijo. Son momentos cargados de ilusión, esperanza, incertidumbre y, en ocasiones, también de miedo o sufrimiento. En todos ellos, el Reiki puede ofrecer un espacio de serenidad, confianza y profundo acompañamiento.
Muchas mujeres encuentran en el Reiki un apoyo valioso durante el proceso de búsqueda del embarazo y a lo largo de la gestación. Las sesiones favorecen un estado de relajación profunda y bienestar emocional que permite afrontar estos procesos con mayor equilibrio, reduciendo el estrés y ayudando a fortalecer la conexión consigo mismas y con el bebé que esperan.
En el ámbito de la fertilidad he acompañado a mujeres jóvenes que llevaban tiempo intentando concebir sin conseguirlo. Algunas combinaron las sesiones de Reiki con otros recursos naturales, como el uso de plantas medicinales recomendadas por profesionales, entre ellas el Agnus castus, además del correspondiente seguimiento médico. Con el tiempo, varias de ellas lograron quedarse embarazadas y cumplir su deseo de ser madres.
Cada historia ha sido diferente y cada proceso completamente único. No considero que exista una fórmula universal ni que puedan garantizarse resultados, ya que intervienen numerosos factores en la fertilidad de una mujer. Sin embargo, sí he podido observar cómo el Reiki ayuda a disminuir la ansiedad, recuperar la confianza y vivir todo el proceso desde un estado de mayor calma y equilibrio interior.
Uno de los momentos más emocionantes de mi trayectoria ha sido reencontrarme con algunas de aquellas mujeres tiempo después, cuando regresaban con sus hijos en brazos para presentármelos. Son encuentros llenos de emoción que guardo con enorme cariño y gratitud. Para mí representan la parte más hermosa del acompañamiento: haber compartido un tramo importante de sus vidas y poder celebrar junto a ellas la llegada de una nueva vida.
Durante el embarazo también he podido comprobar los beneficios que muchas mujeres encuentran en el Reiki como terapia complementaria de bienestar. Aunque existen opiniones diversas respecto a su aplicación durante la gestación, mi experiencia ha sido profundamente positiva cuando las sesiones se realizan con sensibilidad, respeto y siempre como complemento al seguimiento realizado por los profesionales de la salud.
Recuerdo especialmente el caso de una mujer cuyo bebé se encontraba en posición podálica en las últimas semanas de embarazo. Mientras realizábamos una sesión de Reiki, la madre sintió un intenso movimiento del bebé durante la propia sesión. Días después se confirmó que el bebé se había colocado en la posición adecuada para el parto.
Vivimos aquella experiencia con enorme emoción. Aunque no es posible afirmar que ese cambio se debiera exclusivamente al Reiki, para la madre supuso una vivencia muy especial que le aportó una gran tranquilidad y confianza en los días previos al nacimiento. Para mí fue otro ejemplo de cómo el Reiki puede acompañar procesos profundamente importantes desde la serenidad, el respeto y la presencia.
A lo largo de estos años he aprendido que el Reiki no consiste únicamente en poner las manos o en una técnica energética. Es, sobre todo, una forma de acompañar a las personas desde la escucha, la presencia consciente y el respeto absoluto por sus procesos. En el embarazo, la madre no solo recibe una sesión de Reiki; también recibe un espacio donde puede detenerse, respirar, escuchar su cuerpo, conectar con su bebé y permitirse vivir este momento con mayor paz interior.
Cada embarazo es diferente y cada mujer lo experimenta de una manera única. Por ello, considero fundamental respetar siempre sus necesidades, sus decisiones y las indicaciones de los profesionales sanitarios que acompañan la gestación. El Reiki no pretende sustituir la atención médica ni los tratamientos necesarios, sino ofrecer un apoyo complementario orientado al bienestar físico, emocional y espiritual.
Cuando miro atrás y recuerdo todas estas experiencias, siento una inmensa gratitud. Haber acompañado a mujeres en el deseo de ser madres, en la espera de un hijo y en los primeros pasos de una nueva familia ha sido uno de los regalos más hermosos que el Reiki me ha permitido vivir. Cada historia me ha enseñado que, más allá de cualquier resultado, la verdadera esencia del Reiki reside en acompañar con amor, respeto y presencia aquellos momentos en los que la vida se manifiesta con toda su fuerza y su belleza.
Jos Gayá
Dento Reiki Shihan